Me encantan los panes rústicos, de esos que huelen a grano, que se cortan bien y que no se deshacen al untarles un poco de mantequilla. El pan leñador es justo eso: un pan de campo, más oscuro, más aromático y con un sabor muy reconfortante. Lo he perfeccionado en casa para que conserve su esencia tradicional (centeno + harina integral + semillas), sin necesidad de equipo profesional.
El pequeño desafío reside en el tiempo: un pan clásico suele requerir fermentaciones prolongadas. En esta receta, mantengo la estructura y el sabor del pan de leñador, pero me centro en una fermentación corta y eficiente, con un horno muy caliente y un moldeado sencillo.
El resultado: una corteza preciosa, una miga firme pero no compacta, y ese ligero sabor a nuez típico de las harinas integrales.
También me encanta la idea de que este pan sea perfecto para los meses más fríos: la calabaza le aporta humedad natural y una suavidad sutil (sin ser demasiado "pan de calabaza"), y los frutos secos/semillas le dan un toque especial. Se puede servir con sopa, queso, terrina o simplemente con una buena mermelada.
Si nunca has hecho pan, este es un buen punto de partida: no necesitas amasar sin parar, solo movimientos suaves y prestar atención a la textura de la masa. Te guiaré paso a paso y enseguida le cogerás el truco.

Pan de leñador casero
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kcal56
minutosUn pan rústico, denso y suave, con una corteza crujiente y deliciosa. Elaborado con harina de centeno e integral para darle sabor, semillas para un toque crujiente y una miga que mantiene la forma a la perfección.
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Ingredientes
220 g de harina de trigo T65
180 g de harina integral (T110)
100 g de harina de centeno
8 g de levadura de panadería seca
10 g de sal fina
12 g de miel
320 g de agua tibia
120 g de puré de calabaza bien escurrido (calabaza butternut o kabocha)
30 g de nueces trituradas
20 g de semillas de girasol
15 g de semillas de lino
1 cucharada de aceite (de girasol o de colza), para la ensaladera
1 cucharada de harina (de centeno o integral), para espolvorear
Pasos de preparación
- Si es necesario, prepare el puré de calabaza: ralle de 200 a 250 g de calabaza, cocínela de 6 a 8 minutos en una cacerola con 2 cucharadas de agua, luego tritúrela y déjela enfriar ligeramente. Escúrrala bien en un colador: debe quedar espesa, no líquida.
- En un bol grande, mezcla las harinas (T65, integral y de centeno). Añade la levadura seca a un lado y la sal al otro (evita el contacto directo).
- Agrega la miel, el agua tibia y el puré de calabaza. Mezcla con una cuchara de madera y luego con las manos hasta obtener una masa suave. Quedará un poco pegajosa: esto es normal con el centeno y la calabaza.
- Agrega los frutos secos y las semillas. Amasa durante 4 minutos en el bol: toma la masa, dóblala sobre sí misma, dale la vuelta al bol y repite. El objetivo es unificar la masa, no fortalecerla.
- Engrasa ligeramente un bol limpio. Coloca la masa en el bol y cúbrela (con un paño de cocina o film transparente). Déjala levar durante 25 minutos en un lugar cálido: la masa debe aumentar de volumen considerablemente, pero no necesariamente duplicar su tamaño.
- Durante el tiempo de levado, precaliente el horno a 240 °C (si es posible, en modo convencional). Coloque una bandeja vacía en la parte inferior del horno (esto generará vapor).
- Enharina la superficie de trabajo. Voltea la masa con cuidado. Dóblala dos veces: primero el borde superior hacia el centro, luego el borde inferior hacia el centro. Gira la masa un cuarto de vuelta y repite una vez. Dale forma de bola compacta o de óvalo (batard).
- Coloca el pan sobre una bandeja para hornear forrada con papel pergamino. Enharina ligeramente la parte superior. Haz incisiones con una cuchilla afilada o un cuchillo (1 corte grande o 3 pequeños).
- Déjelo reposar durante 10 minutos mientras el horno termina de calentarse: este pequeño brote ayuda a que se haga la incisión (apertura) en el horno.
- Colóquelo en el horno. Inmediatamente, vierta un vaso de agua (aprox. 150 ml) sobre la bandeja inferior caliente para generar vapor y, a continuación, cierre rápidamente la puerta.
- Hornea durante 12 minutos a 240 °C, luego baja la temperatura a 210 °C y continúa horneando durante 22 minutos. El pan estará listo cuando la corteza tenga un color marrón oscuro y suene hueco al hornearlo.
- Deje enfriar durante al menos 20 minutos sobre una rejilla antes de cortarlo: durante este tiempo, la miga termina de desarrollar su estructura.
📊 Información nutricional
1 ración (aprox. 150 g)
| Nutritivo | Valor |
|---|---|
| calorías | 396 kcal |
| Proteínas | 12,1 g |
| Carbohidratos | 70,4 g |
| incluyendo azúcares | 5,3 g |
| Lípidos | 8,6 g |
| incluyendo ácidos grasos saturados | 1,2 g |
| Fibras | 9,9 g |
| Sodio | 982 mg |
| Vitaminas | |
| Vitamina B1 | 26% AJR |
| Vitamina B3 | 22% AJR |
| Vitamina E | 14% AJR |
| minerales | |
| Magnesio | 28% AJR |
| Fósforo | 27% AJR |
| Hierro | 23% AJR |
* CDR = Cantidad Diaria Recomendada
📝 Notas
Si la masa de tu pan de leñador parece demasiado seca (harina muy absorbente), añade de 10 a 20 g de agua mientras la mezclas. Si está demasiado blanda, enharina ligeramente tus manos y dobla la masa con más fuerza al darle forma, en lugar de añadir mucha harina.
💡 Consejos del chef
Para obtener un pan rústico con una corteza más gruesa: hornee de 3 a 5 minutos más a 210 °C (410 °F). Para obtener rebanadas limpias, espere a que se enfríe por completo y use un cuchillo de pan serrado
🔄 Variaciones
- Pan de leñador con semillas: sustituye las semillas de lino por semillas de sésamo, manteniendo las mismas cantidades.
- Receta sin frutos secos: sustituye las nueces por avellanas trituradas para obtener un sabor más tostado.

