Entendí de verdad el baklava tunecino el día que dejé de verlo como un simple "postre de miel" y empecé a apreciarlo como un juego de texturas: capas ultracrujientes, un relleno generoso y un almíbar presente pero justo, que lo une todo sin que se empape. ¡Es este contraste lo que lo hace tan adictivo!
En la versión clásica tunecina, las almendras son el ingrediente principal (a menudo con un poco de pistacho), se añade azahar para dar sabor y se termina con un jarabe de miel y limón.
El limón es ese pequeño detalle que marca la diferencia: contrarresta el dulzor y le da un final más fresco y persistente. También le añado un poco de ralladura de naranja al relleno: es sutil, pero realza el sabor de la fruta deshidratada.
Para que funcione siempre, hay dos claves.
Primero, unta bien las láminas de baklava con mantequilla: no hace falta empaparlas, pero una capa fina y uniforme es esencial para que se desmenucen y se doren. A continuación, el momento de añadir el almíbar: vierte el almíbar tibio sobre el baklava caliente (o viceversa), sin que hierva sobre otro hirviendo, ya que quedaría demasiado blando.
Desde el punto de vista nutricional, es evidente que se trata de un postre bastante rico, pero también tiene sus ventajas: las almendras y los pistachos aportan proteínas, fibra, vitamina E y magnesio.
Una porción pequeña es suficiente, ¡especialmente con té de menta o un café fuerte!

Baklava tunecina
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minutosMi versión de la receta tunecina de baklava , elaborada con finas capas de mantequilla, un corazón de almendras y pistachos, y aromatizada con azahar. La sirvo con un jarabe de limón que armoniza todos los sabores. Crujiente, tierna y con un equilibrio perfecto entre miel y cítricos.
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Ingredientes
10 láminas de masa de ladrillo (o láminas de malsouka)
180 g de almendras enteras
60 g pistachos de
70 g de azúcar
1 cucharadita rasa de canela
1 una pizca de sal
1 naranja (ralladura finamente rallada)
1 cucharada de agua de azahar
90 g de mantequilla derretida
120 g de miel
80 ml de agua
1/2 zumo de limón)
1 un trocito de ralladura de limón (opcional)
Pasos de preparación
- Precaliente el horno a 180 °C. Engrase ligeramente con mantequilla un molde pequeño cuadrado o rectangular (de aproximadamente 18 a 20 cm por cada lado).
- Tuesta las almendras y los pistachos durante 6 a 8 minutos en el horno (o sécalos en una sartén): deben oler bien, sin dorarse. Déjalos enfriar un poco.
- Tritura la fruta deshidratada en un procesador de alimentos hasta obtener una textura arenosa con algunos trozos pequeños (no una pasta). Vierte en un bol.
- Añade el azúcar, la canela, la sal, la ralladura de naranja y el agua de azahar. Mezcla bien: el relleno debe ser aromático y ligeramente húmedo.
- Para armar el baklava: coloca una lámina de masa filo en el molde y úntala con mantequilla derretida. Repite el proceso con cuatro láminas en total (úntalas con mantequilla entre cada capa). Si tu molde es pequeño, deja que la masa sobresalga un poco; la doblarás después.
- Extienda el relleno de manera uniforme, presionándolo con el dorso de una cuchara para crear una capa homogénea.
- Cubre con las 5 láminas restantes, untando mantequilla entre cada capa. Dobla cuidadosamente los bordes sobrantes y unta mantequilla en la superficie por última vez.
- Cortar las hojas en forma de rombo o cuadrado antes de cocinarlas con un cuchillo afilado (sin romperlas).
- Hornea durante 22 a 26 minutos a 180 °C, hasta que adquiera un bonito color dorado uniforme. Vigílalo atentamente durante los últimos minutos, ya que se dora rápidamente.
- Mientras se cocina la carne, prepare el almíbar: ponga el agua, la miel, el jugo de limón y (si lo desea) un poco de ralladura de limón en una cacerola pequeña. Lleve a ebullición suave y cocine durante 6 a 7 minutos. Retire del fuego.
- Una vez fuera del horno, espere 2 minutos y luego rocíe el jarabe tibio sobre toda la superficie, prestando especial atención a las ranuras. Debería oír un ligero chisporroteo: eso es buena señal.
- Déjelo reposar durante 20 minutos para que el almíbar se distribuya y, si es necesario, vuelva a planchar los cortes. Sirva a temperatura ambiente.
📊 Información nutricional
1 ración (aprox. 135 g)
| Nutritivo | Valor |
|---|---|
| calorías | 670 kcal |
| Proteínas | 13 g |
| Carbohidratos | 63 g |
| incluyendo azúcares | 44 g |
| Lípidos | 42 g |
| incluyendo ácidos grasos saturados | 16 g |
| Fibras | 6 g |
| Sodio | 220 mg |
| Vitaminas | |
| Vitamina E | 50% de la ingesta diaria recomendada (IDR) |
| Vitamina B2 | 18% AJR |
| Vitamina B9 | 14% AJR |
| minerales | |
| Magnesio | 35% AJR |
| Fósforo | 32% AJR |
| Hierro | 22% AJR |
* CDR = Cantidad Diaria Recomendada
📝 Notas
Conservación: 3 días a temperatura ambiente en un recipiente forrado con papel vegetal. Evita el frigorífico, ya que ablandará las capas de la masa. Si quieres que el baklava quede más crujiente al día siguiente, hornéalo durante 4 minutos a 160 °C (sin añadir más almíbar).
💡 Consejos del chef
El verdadero problema es el exceso de almíbar: viértelo poco a poco y deja de hacerlo en cuanto la superficie esté brillante y los cortes lo hayan absorbido. Si lo prefieres más suave, puedes añadir 1 o 2 cucharadas de almíbar, ¡pero no más! Y para una corteza crujiente, deja el baklava a temperatura ambiente (no en la nevera) una vez que se haya enfriado.
🔄 Variaciones
- Baklava con pistachos: sustituir 30 g de almendras por 30 g adicionales de pistachos.
- Baklava con un sabor más cítrico: añade también un poco de ralladura de limón a la receta del relleno (muy fina, solo 1/2 cucharadita).

