Tener un jardín exuberante en primavera está al alcance de todos. La naturaleza despierta, las lluvias siguen siendo regulares y las temperaturas son suaves.
Pero cuando llegan julio y agosto con sus olas de calor, suele ser un jarro de agua fría para los jardineros: las hojas se ponen amarillas, las flores se marchitan prematuramente y regar se convierte en una tarea diaria realmente agotadora.
Ante veranos cada vez más calurosos, luchar contra la naturaleza se vuelve rápidamente desalentador. ¿Y si la solución más sencilla fuera, simplemente, elegir plantas que literalmente adoran tostarse al sol?
Lagerstroemia: el secreto para un verano vibrante
Si solo quedara un arbusto para afrontar el calentamiento global en nuestros jardines con elegancia, sin duda sería este.
Más conocida por el encantador nombre de "lila india" o "lila de verano" (aunque botánicamente no pertenece a la familia de las lilas), la Lagerstroemia posee una cualidad muy codiciada: cuanto más fuerte y cálido es el sol, más espectacular y abundante es su floración.
Originaria de Asia (y muy presente en las regiones del sur de Estados Unidos o en la cuenca del Mediterráneo), ha desarrollado una excepcional resistencia al calor y la sequía.
Mientras que otras plantas se rinden, el mirto crespón despliega, de julio a septiembre o incluso octubre, suntuosos racimos de flores con bordes ondulados, que recuerdan al papel crepé.
Esto transformará por completo el aspecto del jardín en pleno verano, sin tener que mover un dedo ni sacar constantemente la manguera.
Un espectáculo de cuatro estaciones: corteza decorativa y colores otoñales
A menudo se planta por su inigualable floración veraniega, pero el mirto crespón tiene la elegancia de ofrecer un verdadero espectáculo durante todo el año.
En otoño, su follaje resplandece con vibrantes tonalidades que van desde el amarillo cobrizo hasta el rojo púrpura, prolongando así el placer visual mucho después de que hayan caído las últimas flores.
En invierno, cuando ha perdido todas sus hojas, revela otro de sus mayores atractivos: su corteza. Suave y lisa al tacto, se exfolia naturalmente en parches (como el plátano) para dejar al descubierto un magnífico veteado en tonos canela, ocre, gris y rosa pálido.
Se trata de un arbusto que, por lo tanto, tiene su lugar ideal en el centro del jardín o patio, donde puede ser admirado durante todo el año.
¿Cómo instalarlo correctamente en el jardín?
La ventaja de esta planta, más allá de su belleza, reside en su gran adaptabilidad. Crece bien en casi todo tipo de suelo, con un único requisito indispensable: que el terreno tenga buen drenaje.
El árbol de mirto crespón detesta tener sus "pies en el agua" durante el invierno.
Si su suelo es muy arcilloso y pesado, no dude en añadir arena gruesa o grava al fondo del hoyo de plantación para facilitar el drenaje del agua.
La regla de oro para su bienestar es ubicarla en el lugar más soleado y cálido del jardín. Lo ideal es colocarla junto a una pared orientada al sur, que absorberá el calor durante el día y lo liberará por la noche.

Dependiendo del espacio disponible, existen muchas variedades de mirto crespón para todo tipo de proyectos: desde ejemplares enanos que no superan el metro, perfectos para espacios pequeños, hasta majestuosos árboles de varios metros de altura para destacar en el centro del césped o crear una hermosa sombra.
Rosa empolvado, fucsia vibrante, rojo carmín intenso, púrpura misterioso o blanco puro: la paleta de colores es lo suficientemente amplia como para satisfacer todos los gustos decorativos.
Jardinería en contenedores: la solución para terrazas soleadas
¿No tienes jardín? ¡Buenas noticias! El mirto crespón es uno de los pocos arbustos florales espectaculares que prosperan en macetas, siempre que elijas una variedad enana o de crecimiento moderado.
Prepara una maceta grande con agujeros de drenaje en la base, una buena capa de guijarros de arcilla para el drenaje y colócala en tu balcón orientado al sur.
Se convertirá en la pieza central de tu diseño exterior de verano.
Mantenimiento mínimo para un efecto garantizado
En lo que respecta a la jardinería sencilla y sin complicaciones, el árbol de mirto crespón es un verdadero ejemplo a seguir.
Durante los dos primeros años después de la plantación, un riego regular (pero no excesivo) en verano ayudará a que su sistema radicular se establezca en profundidad.
Pero una vez que madure y esté bien establecida, podrá subsistir por sí sola durante los períodos de sequía.
¿Su única necesidad real para mantenerse florífera? Una buena poda anual, que debe realizarse a finales de invierno (alrededor de marzo, antes de que aparezcan las hojas nuevas).
Dado que el mirto crespón florece exclusivamente en la madera del año en curso, no dude en podar las ramas del año anterior bastante cortas (dejando de 3 a 4 yemas en la base).
Esta poda severa estimulará el vigor de la planta y provocará el crecimiento de tallos largos y fuertes que darán lugar a los futuros racimos de flores.
¡Un truco sencillo y rápido de ejecutar que garantiza un auténtico espectáculo de fuegos artificiales verdes durante todo el verano!


